Se apilan en estantes arqueados. Condensan toda la humedad del invierno y escupen la sequedad del verano. Están a la espera entre latas de té, herramientas viejas, bolsas con revistas y colchones de algodón apelotonado. Son los libros más lindos. No queda ninguno.
Los libros de calle San Juan
22 nov ’09 | 0 comments