Jan Kislo

Every time

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Esas son las condiciones en que viaja el recuerdo. Viaja en un soplo. Se acomoda al plato del día. Mantiene en alto la más absoluta independencia. No reclama porque no necesita. El recuerdo libera incluso adrenalina que en forma de fluido se esparce entre nuestros pies y luego de mojar los espacios entre-dedos se disipa.

El recuerdo lastima también. En ocasión de aparición irrefrenable el recuerdo no deja de mostrar su vigencia. Todo recuerdo es vigente. Vigente. Sino, no sería recuerdo. Eso que ha aparecido de la nada muestra su complejidad química, su aire de cosa no resuelta. Vos y yo no estamos resueltos, pero no voy a escarbar. No están en mi las raíces que me impulsen a rascar donde pica esta vez. Queda para la orilla del río saber si tanto micro organismo terminará por conformar una isla en la cual construir la casa de palos para mirar el atardecer. Todo indica que no será asi, que eso no resuelto pasará a los estantes, y no es culpa de ninguno. Solo es la vida que fluye y que enseña, que acaricia, que nos deja librados a nosotros mismos. No se cómo se mueve el viento cuando la luna se vuelve caminata a-sincrónica, lo cual me confunde y me libera críticamente. No entender ese tramo del recorrido es una instancia positiva que se parece más a posible mundo que a territorio que no se habita.

Author: Jan

Arteintegralista, habitante de Oberá, Misiones, Argentina.

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