Jan Kislo

Palabras de Bag

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En el intento desesperado por no anunciarse
el polígono se acentuó.
Sus partes ligeras fueron abandonadas.
Sus espesores transformados en tierra.
La abertura de cada polímero se extrusó al uso de Bag.
Ningun sector de la compañía supo bien qué responder.
Raúl se aproximó cada día un poco más a la “banderita” como le decían.
Pero acercarse no garantizaba pelusa ni mucho menos carga armónica.
Desde su perfil de sombrero gastado se percibió el inicio.
Fue un instante de maravilla pérfida, de escosor, de mugre que se inserta.
Poner el disco, dijo Raúl, amor, debes poner el disco.
Pero banderita detestaba que Raúl le ponga texto en esas cosas.
Ella prefería algo más natural. Una conexión superadora.
Eso, que en las películas de Hollywood se logra tan bien.
Eso de violines creciendo en el momento justo.
Pero en tiempo real no hubo instrumentos ni nubes brillantes.
Lo único que bajó del cielo fue la espeluznante soledad.
Me siento espeluznado habría de repetir Raúl en circulo de nadies.
Si, claro, pero me tengo a mi reitero.
Amor, debes poner el disco, hacerlo girar y luego recien bailaremos.
Ella se aproximó a la ventana y repitió que los colores esta vez no le pertenecían,
otra vez.
Raúl está con su pensión de dos y veinte a cinco en la plaza de Napo.
Banderita se apodera cada cinco días de unos pasos extraños que la llevan.
Que la empujan cada día un poco más lejos del suave respiro.
Rául puso un pié en el pedregal y musitó casi en un ronque,
… si supiera que todo mi suave respiro le pertenece.
… si supiera que aunque extirpe las posibilidades de cielo,
a mi, me queda el horizonte,
si,
pero marchito.
Igual, yo viajo en las tardes hasta la casa fuera del pedregal.
Visito a Llures y con flores de artesanato le empujo la piel por los labios.
Le amaso bien las costillas y al fregar mi cabeza contra su abrazo,
ahí, en ese hueco, lloro como un pelotudo, mientras Llures festeja mi presencia
con otra ronda de grapa italiana.
El Sensi descansa afuera, listo para volver conmigo por las piedras.

Author: Jan

Arteintegralista, habitante de Oberá, Misiones, Argentina.

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